Varios buques cargueros han abandonado este miércoles el estrecho de Ormuz como parte del esquema trazado por Naciones Unidas para evitar que la crisis humanitaria en ciernes, con miles de marineros atrapados durante meses, vaya a mayores. Tras varios días ―los transcurridos desde que Estados Unidos e Irán pactaron el memorando de entendimiento que promete poner fin a la guerra― de notable repunte en el tránsito de petroleros y metaneros, ahora les toca el turno a los graneleros y, en general, a los buques de carga que accedieron a la zona antes de que Donald Trump y Benjamín Netanyahu bombardeasen Teherán. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Rusia se enfrenta a su mayor crisis de combustible por la ofensiva de Ucrania contra las refinerías Siete partidos impugnan los resultados de las elecciones en Armenia