El ex primer ministro británico, Tony Blair, ha irrumpido en el debate más trascendente que vive el Partido Laborista en los últimos años para decir a sus compañeros que se olviden de la ideología y sean más pragmáticos; para cargar duramente contra las políticas de Keir Starmer (elegido porque no había algo mejor, ha venido a decir); y para acusar a los aspirantes a sucederlo de proponer ideas ancladas en el siglo XX. Como era de esperar, nadie ha salido a aplaudir su intervención. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Trump avanza en su cruzada contra los periodistas y propone obligar a empleados públicos a firmar contratos de confidencialidad La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, en directo | El ejército israelí declara “zona de combate” todo el sur de Líbano y ordena a la población abandonarlo