El Gobierno de Estados Unidos da una nueva vuelta de tuerca en su intento de controlar la información que llega a los ciudadanos. El presidente Donald Trump quiere obligar a los empleados públicos de algunas agencias gubernamentales a firmar acuerdos de confidencialidad con el objetivo de evitar las filtraciones a los periodistas. La oficina que gestiona los recursos humanos de la Administración publicó el martes un borrador según el cual las agencias que decidan adoptar este acuerdo podrían perseguir civil y penalmente a quienes violen el acuerdo de confidencialidad. El proyecto afectaría tanto a quien trabaja ahora para la Administración federal como a quien lo haga en el futuro.

Seguir leyendo

Publicado por:​EL PAÍS Edición América: el periódico global

Por alerta