El bus llegó a Villahermosa a las dos de la madrugada. Los agentes migratorios mexicanos les quitaron las esposas y les dijeron que eran libres. Nadie les explicó dónde dormir, cómo conseguir comida ni qué hacer a continuación. Algunos llevaban ropa de detenido. Muchos tenían más de 60 años. Varios estaban enfermos.

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