El sheriff Chuck Jenkings lleva 18 años contribuyendo a las deportaciones de migrantes indocumentados desde su territorio, el condado de Frederick, en el Estado de Maryland. Gracias a un acuerdo firmado con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por las siglas en inglés) llamado 287(g), las personas sin un estatus legal que estaban encerradas en sus cárceles, después de cumplir su condena, eran traspasadas a la agencia migratoria. Ya no más. Una ley estatal aprobada en febrero se lo prohibió. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Los firmantes de paz exiliados muestran su preocupación por una victoria de De la Espriella en Colombia Héroe profético contra antihéroe justiciero: los símbolos en disputa en las elecciones colombianas