El Gobierno de Estados Unidos da una nueva vuelta de tuerca en su intento de controlar la información que llega a los ciudadanos. El presidente Donald Trump quiere obligar a los empleados públicos de algunas agencias gubernamentales a firmar acuerdos de confidencialidad con el objetivo de evitar las filtraciones a los periodistas. La oficina que gestiona los recursos humanos de la Administración publicó el martes un borrador según el cual las agencias que decidan adoptar este acuerdo podrían perseguir civil y penalmente a quienes violen el acuerdo de confidencialidad. El proyecto afectaría tanto a quien trabaja ahora para la Administración federal como a quien lo haga en el futuro. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Slim da un espaldarazo a la política económica de Sheinbaum con una inversión de 5.000 millones de dólares Tony Blair arremete contra el Partido Laborista por abrir una guerra de liderazgo sin proponer políticas concretas