El bus llegó a Villahermosa a las dos de la madrugada. Los agentes migratorios mexicanos les quitaron las esposas y les dijeron que eran libres. Nadie les explicó dónde dormir, cómo conseguir comida ni qué hacer a continuación. Algunos llevaban ropa de detenido. Muchos tenían más de 60 años. Varios estaban enfermos. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Menos cazas, submarinos y drones: EE UU planea reducir las fuerzas a disposición de la OTAN en Europa en caso de amenaza