El magnate estadounidense James Jensen y sus familiares no están, de momento, en riesgo de ser extraditados a México, pese a su presunta participación en un esquema millonario de robo y contrabando de petróleo crudo de Pemex, la compañía estatal. El Gobierno de México no ha pedido a Estados Unidos la extradición de algún miembro de la familia Jensen, según han confirmado a EL PAÍS fuentes de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), la dependencia encargada de este trámite. La aclaración es relevante porque la presidenta, Claudia Sheinbaum, dijo en una conferencia de prensa de febrero que su Gobierno había requerido a Washington la entrega del clan, entre otros empresarios involucrados en el huachicol fiscal, el contrabando de combustible por las aduanas sin el pago correspondiente de impuestos. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas El pequeño archipiélago de Vanuatu vence a Trump y logra en la ONU una ambiciosa resolución climática La intrahistoria de la cena: regalo para Lewy, discurso de Laporta y cántico de Yuste