El actor y director José Sacristán (Madrid, 88 años) ha entregado este miércoles su legado al Instituto Cervantes este miércoles. En la Caja de las Letras 1.324 ha depositado los objetos más significativos de su vida, entre ellos, el sombrero de su abuelo. Esta prenda, ha contado, fue su primer vestuario como actor y con el que sigue definiéndose: “Cuando yo tocaba este sobrero, tenía un efecto mágico, me transformaba, era como la lámpara de Aladino”. En su discurso, ha dicho emocionado: “Siento que sigo siendo el niño del sombrero, y sé que mi comportamiento y mi público tiene que ver con el cumplimiento de una manera de pensar y de sentir que aprendí de mi madre, de mi padre, de mi abuela y de mis tíos. Eso nunca se va”. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Un sanitario es amonestado por intentar vender el historial médico de Kate Middleton Invierno en Chile: los picarones arrasan como el dulce más irresistible (y pocos saben que vienen de Perú)