El Gobierno de Keir Starmer se ha visto obligado a defenderse ante un doble frente: la ultraderecha británica ha agitado las calles, en protesta por la muerte a puñaladas el pasado 23 de diciembre del joven Henry Nowak, de 18 años, en Southampton, a manos de Vickrum Diwa, de 23 años, un hombre de religión sij. Y al mismo tiempo, la Administración estadounidense de Donald Trump ha vuelto a interferir en los asuntos del Reino Unido con mensajes acusatorios en las redes sociales. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Rusia prevé petróleo a US$95 si se reabre estrecho de Ormuz El Papa llama a “huir de enfoques identitarios que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”