A las siete de la mañana del 13 de mayo, Yulixa Tolosa salió de su casa, en la localidad de Bosa, en el suroccidente de Bogotá, con la ilusión de realizarse el procedimiento estético que llevaba años anhelando. Quería perder algunos kilos y ver su abdomen más moldeado, según han relatado sus amigas cercanas. Acudió a Beauty Láser M.L., un centro de garaje en el barrio Venecia, también en el sur de la capital colombiana. Conocía a varias personas que se habían realizado procedimientos similares allí, sin inconvenientes. Sin embargo, lo que parecía ser un sueño se convirtió en lo opuesto: la lipólisis láser le generó complicaciones físicas que fueron desatendidas y condujeron a su muerte. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Raúl Castro, imputado en Estados Unidos por el derribo de avionetas de Hermanos al Rescate Araujo cumple con su promesa y aparece con un look mundialista en la cena con el Barça