Nueve días después de que se oficializara la salida de la prefecta Consuelo Peña, la primera mujer en ser nombrada subdirectora de Inteligencia, Crimen Organizado y Seguridad Migratoria de la Policía de Investigaciones (PDI), un puesto estratégico en medio de la crisis de seguridad que vive Chile, el presidente José Antonio Kast ha puesto este martes en una incómoda posición, sino imposible, al jefe nacional de la PDI, Eduardo Cerna, quien es su subordinado, al señalar que fue su decisión llamar a retiro a Peña. Lo ha hecho en un intento por seguir blindando a su ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, que ha tenido un accidentando debut, marcado, especialmente, por el papel que le cabe, y que sigue sin precisarse, en el despido de la experimentada detective, con 36 años de servicio.

Seguir leyendo

Publicado por:​EL PAÍS Edición América: el periódico global

Por alerta