Hace un año, la responsable de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, aseguraba en una comparecencia ante el senado que Irán no estaba desarrollando armas nucleares. “Se equivoca”, le contradecía de plano el presidente, Donald Trump, que dos meses después ordenaba un ataque contra el programa atómico de ese país. Este miércoles, la directora nacional de inteligencia ha vuelto a la Cámara alta por primera vez desde entonces. Y en una declaración que ha intentado respaldar a la Casa Blanca en su nueva guerra contra Irán, ha puesto en evidencia grietas sobre el conflicto armado entre el presidente y sus agencias de espionaje, un día después de la dimisión del responsable de la lucha antiterrorista, Joseph Kent, en desacuerdo con la decisión de lanzar la ofensiva. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Un ataque en Irán al mayor yacimiento de gas del mundo intensifica la guerra y su repercusión en los mercados Un buque ruso cargado de combustible navega hacia Cuba pese al bloqueo de Estados Unidos