La guerra en Oriente Próximo vive este miércoles una importante escalada con el primer bombardeo, en casi tres semanas de conflicto, contra instalaciones iraníes de producción de energía. Se trata de plantas petroquímicas en el gigantesco Pars Sur, el mayor yacimiento de gas natural del mundo y que Irán comparte con Qatar. Ni Israel ni EE UU han reivindicado el ataque, pero la prensa israelí lo atribuye al primero en coordinación con el segundo. Ha tenido tres consecuencias inmediatas: los precios del barril de brent y del gas TTF se han disparado, Teherán ha lanzado represalias contra instalaciones de hidrocarburos de aliados de Washington en el Golfo y algunos de estos países (como Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán) han criticado la agresión inicial a Teherán. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas FC Barcelona – Newcastle: las mejores imágenes del partido en el Spotify Camp Nou El régimen de Irán sigue “intacto” aunque “degradado”, según el espionaje estadounidense