La noche del domingo, cuando comenzaron a circular las primeras noticias sobre la muerte del líder supremo iraní, Ali Jameneí, la sociedad iraní quedó en estado de conmoción: unos reaccionaron con júbilo y otros con profundo pesar. En las primeras horas, numerosos iraníes expresaron su alegría desde el interior de sus viviendas, coreando consignas contra el régimen. En contraste, los seguidores del sistema, apoyándose en agencias de noticias oficiales, calificaron la información de conspiración destinada a localizar el paradero del líder supremo y, preocupados por su estado de salud, recurrieron a oraciones colectivas, ya que, siguiendo el patrón habitual de los medios estatales —fuertemente controlados—, en situaciones sensibles, este tipo de noticias suele ser desmentido inicialmente y confirmado horas o incluso días después. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Celebran la muerte del ayatolá Ali Jameneí en las calles de Irán con el derribo de monumentos y bailes Última hora del ataque de Israel y EE UU contra Irán, en directo | Trump asegura que los nuevos dirigentes han pedido negociar con EE UU y que él ha accedido