Fue el derribo de un helicóptero estadounidense por un dron iraní sobre las aguas del estrecho de Ormuz. Podía haber sido cualquier otro encontronazo: las fuerzas de Estados Unidos e Irán llevaban días inmersas en escaramuzas cada vez más serias en la zona mientras las conversaciones para un acuerdo de paz se prolongaban. Pero aquel encontronazo el lunes pasado molestó especialmente al presidente Donald Trump, que acababa de acordar un alto el fuego en Líbano. El republicano anunció el martes que Estados Unidos debía devolver el golpe. Se ponían en marcha una serie de acontecimientos que parecieron llevar a los dos países al borde de retomar las hostilidades a gran escala; pero acabaron acelerando las negociaciones para la firma de un memorando de entendimiento que las partes anunciaron ayer que habían acordado y que, de funcionar, debe llevar finalmente a la paz tras casi cuatro meses de guerra. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Bubista, de jugar en el Badajoz a llevar a Cabo Verde al Mundial como seleccionador Ilia Topuria, al hospital en ambulancia