Hay revuelo en Costa Rica por unas declaraciones de la presidenta, Laura Fernández, a favor del Gobierno de Nicaragua, dirigido con mano férrea por Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo. Fernández dedicó a su vecino palabras armoniosas y una legitimidad que entran en contradicción con las presiones de Estados Unidos, que exige un cambio de régimen en el país centroamericano. La gobernante costarricense de derecha, aliada de Washington, declaró que los nicaragüenses “han elegido” la forma de gobierno actual y les acreditó un clima de inversiones y una estabilidad económica que los coloca en una situación distinta a la de Cuba o Venezuela, naciones a las que ha criticado porque han experimentado la “ruina” por alojar “dictaduras” de izquierda. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Jorge Luis Borges, the writer’s endless reinvention 40 years after his death España – Cabo Verde: Mundial 2026, en directo | La Roja pincha en su debut y se queda a cero