El puerto de Constanza, el mayor de Rumania, vivió este viernes un estado de máxima alerta. Un dron marino explotó durante la mañana junto a una de sus dársenas, cerca de una terminal de carga de gas de las instalaciones, situadas en el mar Negro. Las autoridades rumanas ya habían detectado el aparato no tripulado unas horas antes, por lo que emitieron dos avisos urgentes a la población y evacuaron antes de la explosión a un millar de personas preventivamente de la zona costera y establecieron un amplio perímetro de seguridad. La policía bloqueó el acceso a las zonas costeras, mientras unos 80 agentes y efectivos de protección civil fueron desplegados en la zona. El incidente no causó víctimas. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Un juez obliga a la Administración Trump a continuar los procesos migratorios de los ciudadanos de 39 países que paralizó