“Los ataques de la pasada noche [por el martes] contra los agentes de policía de Southampton fueron una vergüenza y algo completamente inaceptable”, denunciaba este miércoles en el Parlamento el primer ministro británico, Keir Stamer. La violencia callejera espoleada por el asesinato a puñaladas del joven Henry Nowak han hecho que laboristas y conservadores carguen contra el populista de derechas, Nigel Farage, al que acusan de usar el caso para incitar el odio.

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