“No odiamos lo suficiente a los periodistas”, suele repetir el presidente argentino, Javier Milei. Sus habituales ataques discursivos contra la prensa y los medios de comunicación subieron ahora un escalón: el Ejecutivo retiró del Congreso la propuesta para designar como jueza federal a una abogada con amplia experiencia en los tribunales por su parentesco con un periodista que ha investigado casos de corrupción que involucran al Gobierno. La decisión, impulsada por la secretaria de la Presidencia, Karina Milei, no solo despertó amplio repudio entre dirigentes políticos y organizaciones judiciales, sino que también abrió una nueva grieta dentro del oficialismo. Patricia Bullrich, jefa de la bancada ultraderechista en el Senado, invocó su “derecho a la objeción de conciencia” y publicitó su rechazo al retiro del pliego. Este martes, un fiscal solicitó que el hecho sea investigado por la justicia como presunta discriminación. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas El Madrid cierra el fichaje de Dumfries