Cuando el periodista y activista político Hossein Razzagh dejó Irán hace un año para refugiarse en Alemania pensó que había escapado definitivamente del régimen de la República Islámica. Pero no fue así. Su llegada a Düsseldorf, donde reside, coincidió con el inicio de la guerra de los 12 días en junio pasado y distintos medios de comunicación lo buscaron para que hablara sobre la opresión y brutalidad del régimen. Las entrevistas desataron una avalancha de amenazas que Razzagh nunca imaginó. A su teléfono comenzaron a llegar mensajes sumamente inquietantes: primero, con la dirección de su nueva residencia y después, con la ubicación del colegio de su hijo. Los servicios secretos iraníes querían que supiera que sabían todo sobre él, a pesar de estar a más de 5.000 kilómetros de distancia de su país.

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La actriz iraní Maryam Palizban, la semana pasada en Berlín. Publicado por:​EL PAÍS Edición América: el periódico global

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