Irán ha navegado entre la euforia y la cautela en las horas posteriores al alto el fuego de dos semanas acordado con Estados Unidos e Israel en la madrugada de este miércoles. Aunque en la televisión estatal y en las calles se vivió un ambiente festivo y vencedor que interpretaba el cuarto aplazamiento del ultimátum de Donald Trump como “una derrota innegable, histórica y aplastante” ―en palabras del presentador del telediario oficial―, el resto de la jornada ha estado marcada por la desconfianza de los altos cargos de la República Islámica. “Todo es temporal ahora”, le dijo a Reuters Ali Bahreini, embajador iraní ante Naciones Unidas.

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Publicado por:​EL PAÍS Edición América: el periódico global

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