El delgado hilo que hasta ahora ha unido a las princesas Beatriz y Eugenia de York con la familia real británica tras conocerse más detalles de la estrecha relación de sus padres con el fallecido pederasta Jeffrey Epstein podría estar a punto de hacerse invisible. Si cuando el malogrado Andrés Mountbatten-Windsor había perdido ya todos sus títulos, y el apoyo público, las dos hermanas asistieron el pasado diciembre a la Navidad real en Sandringham, en la que sus padres ni estaban ni se les esperaba, cuatro meses después la situación parece haber cambiado bastante. Según publica este lunes 30 de marzo la prensa británica, las hijas del expríncipe Andrés y Sarah Ferguson no acudirán a la próxima reunión familiar: el tradicional servicio religioso que se celebra cada Domingo de Pascua en la capilla de San Jorge de Windsor, al que ya han confirmado asistencia los reyes. La Pascua es, tradicionalmente, uno de los momentos más destacados del calendario real y ofrece la oportunidad de ver a miembros de la familia extendida (está previsto que este año acudan los príncipes de Gales). Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas La Corte Constitucional de Colombia reconoce por primera vez dos licencias de maternidad por un mismo hijo Powell asegura que las turbulencias financieras por la guerra de Irán no están afectando a las expectativas de inflación