La detención por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) del pequeño Liam Conejo Ramos, de cinco años, en enero en Minneapolis fue solo la punta del iceberg de las muchas detenciones de menores y familias migrantes que se están llevando a cabo por el Gobierno de Donald Trump en los últimos meses. Uno de los lugares más tristemente célebres es el centro de Dilley, en Texas, donde niños y sus familiares han hablado de los horrores allí sufridos. Ahora, decenas de nombres del mundo de la cultura se han unido para firmar una carta abierta y denunciar las condiciones del centro, así como para pedirle al Gobierno el cierre del mismo. Y todo parece haber partido de la iniciativa de una youtuber de enseñanza infantil que denunció la situación hace un par de semanas. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas La justicia procesa y embarga al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino Gattuso tira de orgullo italiano: «A veces hemos sido campeones sin ser los mejores»