<![CDATA[ En el deporte de alta competición, los detalles marcan la diferencia. Y hay que sacar una lección de cada derrota. El Barça de Flick no debe cambiar radicalmente su estilo de juego porque es parte de su éxito, pero debería introducir matices en función de los rivales, no jugar siempre a pecho descubierto y, sobre todo, disponer de un plan B ante equipos intensos que presionan la salida de balón. Para contrarrestarlo, Luis Enrique entrenó un desplazamiento largo de Ter Stegen a Luis Suárez, que descargaba y sacaba la defensa. Hay que tener trabajadas otras variantes, y no culpar siempre a los jugadores de falta de intensidad. Otro detalle. Flick exigió conservar la plantilla, pero regalaron a Iñigo Martínez. Ahora solicitó el fichaje de un central y le trajeron a Cancelo, un lateral fuera de forma. En cambio, Simeone pidió a un delantero y Alemany, otro buen ejecutivo despedido por Laporta, le ha traído a Lookman. Ya se remontó un 4-0 contra el PSG, pero entonces en el Camp Nou cabían 98.000 socios-abonados y la grada de animación, que lo convertían en una olla a presión. Ahora el estadio está a medio construir, hay silencio y la mayoría, turistas. Fijar las elecciones, innecesariamente, cuando se deciden los títulos no ha sido una buena idea. El debate electoral distrae el foco de lo deportivo. Otro detalle. Rosell y Bartomeu retiraron las medallas a Franco y bautizaron el Palco con el nombre de Josep Sunyol, fusilado por el franquismo. En cambio Laporta, que hace mucho caso a su cuñado, ha borrado ese homenaje y ha eliminado el “més que un club” de la tribuna lateral. Detalles. Seguir leyendo… Publicado por:Fútbol Navegación de entradas Legislar contra el plástico en América Latina: el Caribe lleva la delantera y Centroamérica se queda atrás