Cada vez que le preguntan por Cuba, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contesta lo mismo: “Parece que está lista para caer”. Sin el petróleo venezolano “no va a poder sobrevivir”, presume. No es el primer inquilino de la Casa Blanca en vaticinar la caída inminente del Gobierno de los hermanos Castro y Miguel Díaz-Canel. Le preceden 66 años de presión, el final de la Guerra Fría, 12 presidentes estadounidenses y todo tipo de augurios sobre la imposibilidad de la supervivencia del régimen. Pero el castrismo, como el dinosaurio de Augusto Monterroso, sigue allí.

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Publicado por:​EL PAÍS Edición América: el periódico global

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