Bajo el mar de la costa de Huatulco, en Oaxaca, descansan instrumentos científicos con una meta ambiciosa: anticipar terremotos y tsunamis antes de que ocurran y entender cómo se forman. El proyecto, resultado de la colaboración entre instituciones mexicanas y japonesas, busca convertir esta región del Pacífico mexicano (una de las zonas sísmicas más activas del planeta) en un laboratorio natural que permita mejorar los sistemas de alerta temprana. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Última hora de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, en directo | Trump asegura que Estados Unidos firmará mañana la tregua con Irán y que abrirá “inmediatamente” Ormuz La espera interminable de Perú, el país acostumbrado a contar hasta el último voto