El Partido Laborista, y el propio Gobierno de Keir Starmer, disfrutaron este miércoles de una tregua engañosa que apenas pudo ocultar la tormenta subterránea que se estaba fraguando. La voluntad del ministro de Sanidad, Wes Streeting, uno de los principales aspirantes a reemplazar a Starmer, de presentar su dimisión en las próximas horas para impulsar un proceso de primarias, propagada a los cuatro vientos por sus aliados, ha llevado al equipo del primer ministro, a los diputados y a los militantes laboristas a resignarse ante la idea de que tienen por delante una larga batalla fratricida que hará las delicias de la oposición de los conservadores y de la extrema derecha. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Protein reveals the oldest episode of sex and procreation among human species Última hora de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, en directo | Israel mata a ocho personas, entre ellas dos niños, en bombardeos contra tres vehículos en el sur de Beirut