Le faltaba al Madrid su gigante, Tavares, con una lesión en el ligamento lateral interno de la rodilla izquierda que le hace perderse los cuartos de la Euroliga ante el Hapoel. Pero estaba su otro gran capitán, Campazzo, el base que volvió dar una clase magistral de dirección y anotación para liderar a los blancos a la segunda victoria en la serie con una hoja de servicios de 23 puntos y 6 asistencias. El Facu y el juego colectivo y solidario de los madridistas, una roca en casa, fueron demasiada losa para el grupo de Itoudis. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas El Leeds da un gran paso hacia la permanencia y complica más al Tottenham Bolsonaro deja la prisión domiciliaria para operarse un hombro