Rubén Rocha lo solía repetir cada vez que aparecía un obstáculo en su carrera política. Durante la campaña que lo aupó a director de la Universidad de Sinaloa, repetían que Badiraguato, el pueblo serreño donde nació, tenía “un estigma” por ser la cuna de, entre otros, El Chapo Guzmán, pero que en realidad era “tierra de maestros”. Ya en la carrera para gobernador prometió “eliminar el estigma” y recuperar “la vocación sinaloense por la agricultura”. Y en enero de 2025, ya como gobernador, cuando los asesinatos superaban los 100 al mes por la guerra intestina desatada en el Cartel de Sinaloa, también dijo que la percepción de violencia era un estigma y que “en Sinaloa se vive perfectamente bien”. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Venezuela propone como nuevo embajador en España a Timoteo Zambrano, un opositor cercano al chavismo Muere el gran pintor alemán Georg Baselitz, el creador que le dio la vuelta al mundo