La disputa sorda que mantienen la FIFA y la UEFA por el control del negocio del fútbol ha terminado por socavar la unidad del sindicato internacional de futbolistas FIFPRO, el más representativo del mundo hasta ahora con más de 60.000 afiliados. La escisión se escenificó este jueves en la Gran Vía de Madrid, en la sede de la Asociación de Futbolistas de España, AFE. Su presidente, David Aganzo, lideró el acto de ruptura al tiempo que presentaba AIF, Asociación Internacional de Futbolistas, un nuevo sindicato de vocación global. “He sido presidente de FIFPRO, prefiero estar fuera”, declaró Aganzo, que presidirá a la institución disidente. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas El City de Guardiola, líder gracias a Haaland y el Burnley desciende Colombia y España: democracias paralelas, elecciones limpias