En menos de un mes, aviones federales provenientes de Estados Unidos han aterrizado dos veces en La Habana, en medio de los diálogos aún inciertos que mantienen Cuba y Washington. No obstante, ninguno de los vuelos parece haber sido para negociar el futuro próximo de la isla, sino que han llegado cargados con agentes del FBI. El primero de ellos llevó a un equipo de expertos a investigar el tiroteo de Guardafronteras cubanos a una lancha proveniente de Florida en febrero, que acabó con la vida de cinco personas. La segunda visita del FBI a la capital cubana, este lunes, era una misión de rescate: tenía la misión de llevar de vuelta a un menor de 10 años que fue llevado a la isla por una de sus madres, una mujer trans, y la pareja de esta, quienes han sido acusados de “secuestro parental internacional”, según un comunicado de prensa del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

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Publicado por:​EL PAÍS Edición América: el periódico global

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