En el proceso de purificación, de reducción de una carrera a un instante, la San Remo se vanagloria de sus cinco kilómetros finales, subida y bajada del Poggio, recta y curva en llano, Vía Roma, pero la Flecha Valona, le gana por goleada al Monumento italiano: son 200 kilómetros de recorrido y 400 metros de carrera, las dos últimas curvas del muro de Huy, izquierda, derecha, y el vuelo de Paul Seixas, su primavera en estado de gracia. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas El ICE detiene a la esposa de un sargento del ejército de Estados Unidos en plena cita migratoria Rebeca Grynspan: “Si soy elegida secretaria general de la ONU, seré una reformadora”