La renuncia de Piero Corvetto como jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) marca un punto de quiebre en uno de los procesos electorales más cuestionados de los últimos años en Perú. Nueve días después de la accidentada jornada del 12 de abril, el funcionario presentó su dimisión ante la Junta Nacional de Justicia (JNJ), en medio de investigaciones, denuncias de irregularidades y una creciente crisis de confianza ciudadana en el sistema electoral. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Valverde pone tranquilidad tras el susto de Yuri Ya se conoce qué tiene Militao