Una escena de violencia ha provocado la ira de la ciudadanía ucrania, pero esta vez no tiene que ver con la guerra. Un hombre salió de su casa en Kiev el 18 de abril armado con su fusil y en un recorrido a pie de 300 metros mató a siete personas, hasta que fue abatido por fuerzas especiales de la Policía Nacional. La noticia acaparó titulares, pero no recibió tanta atención como la polémica que llegaría a partir del día siguiente: vídeos de testimonios difundidos en internet mostraban a una patrulla de la policía que tuvo enfrente al asesino y que, en vez de plantar cara, huyó despavorida abandonando a las primeras víctimas. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Una propuesta legislativa pide desnaturalizar y deportar a los migrantes socialistas, comunistas e islamistas Kevin Warsh asegura que no será “un títere” en manos de Trump y defiende la independencia de la Reserva Federal