Actúa Rafa Jódar con una naturalidad y una madurez que asombran, como si se conociera de carrerilla el oficio y en lugar de tener 19 años y un mundo entero todavía por descubrir, hubiera rebasado ya la treintena y estuviera de vuelta en esto. Pero de eso nada. Apenas ha dado unos pocos pasos en el profesionalismo y la sospecha va poco a poco transformándose en certeza: por ahí asoma un competidor. Todo va muy rápido para el madrileño, campeón este domingo del 250 de Marrakech y, por lo tanto, con un título ya en su ficha de la ATP. Su tenis va en consonancia: un vistazo basta para comprobar que él y Marco Trungelliti compiten a velocidades diferentes. En consecuencia, un desenlace limpio, sin accidentes: 6-3 y 6-2, en 1h 08m. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Golfo San Matías, luchar contra la avanzada fósil Tadej Pogacar consigue su tercer Tour de Flandes doblegando la resistencia de Mathieu van der Poel