En el día 31 de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, las dos partes extreman sus posiciones. Mientras Teherán da pasos para abandonar el tratado de No Proliferación Nuclear, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenaza con dejar el país arrasado y bombardear sus plantas desalinizadoras de agua —un acto que constituiría un crimen de guerra— si la República Islámica no da su brazo a torcer y reabre el estrecho de Ormuz. Pero, al mismo tiempo, el mandatario alardea de avances en las conversaciones que asegura que existen entre su Gobierno y representantes de un “nuevo” régimen en Teherán, que considera “más razonable”. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas El petrolero ruso llega a Cuba mientras Trump asegura que permitirá la ayuda a la isla porque “está acabada” Claudia Sheinbaum donó 20.000 pesos a la asociación civil que compra víveres para Cuba