La presión era ya insoportable incluso para el “príncipe de las tinieblas”, que había logrado sobrevivir a numerosos escándalos durante su larga vida política. Peter Mandelson ha renunciado a su escaño en la Cámara de los Lores, tal y como le habían exigido tanto el primer ministro, Keir Starmer, como multitud de compañeros del Partido Laborista y la oposición en bloque. Su escandalosa relación con Jeffrey Epstein, y los detalles presuntamente delictivos que han surgido al publicar el Departamento de Justicia de Estados Unidos nuevos documentos del multimillonario pedófilo, han puesto contra la pared a Mandelson. El hombre que fue clave en la construcción del Nuevo Laborismo de Tony Blair ha visto cómo su atracción por el dinero y las altas esferas, así como sus amistades peligrosas, han acabado por atarparle y poner fin con escarnio a su trayectoria pública.

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