Keir Starmer fue abogado y fiscal antes que político, y sabe que cualquier resorte legal es bueno para alcanzar un objetivo, aunque tenga algo de juego sucio. El primer ministro ha utilizado el Comité Ejecutivo Nacional (NEC, en sus siglas en inglés) del Partido Laborista para bloquear el intento del popular alcalde de Mánchester, Andy Burnham, de disputarle el liderazgo de la formación. Ochos de los diez miembros del NEC, el único órgano que podía dar permiso al alcalde para dar el salto como diputado a la Cámara de los Comunes, han votado en contra de esta posibilidad, entre ellos Starmer. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Iván Cepeda se afianza como el líder de las encuestas presidenciales en Colombia El Atlético encuentra los goles ante el Mallorca