“Amigos solidarios de Cuba compartieron mensajes para el pueblo cubano en momentos de redoblada amenaza”. Mariana sube el volumen del televisor y escucha en silencio la noticia del día en Cubavisión. Lleva dos semanas sin agua y su hija de dos años come apenas yogur porque para lo demás no alcanza. En la pantalla aparece Michele Curto, miembro del Convoy Nuestra América, una iniciativa internacional impulsada por organizaciones sociales para llevar ayuda humanitaria a la isla. Enfundado en una camiseta blanca en la que se lee “Dejen a Cuba respirar”, Curto afirma: “Esto no solo lo hacemos por Cuba, sino por nosotros. Lo hacemos como militantes y seres pensantes”. La mujer, de 30 años, suspira e implora al cielo: “Dios quiera que me llegue algo de esa ayuda, porque falta hace”. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Última hora del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, en directo | Trump llama “cobardes” a los socios de la OTAN por no sumarse a la guerra contra Irán Silvio Rodríguez recibe el fusil AKM que pidió para defender a Cuba si “se lanza” Estados Unidos