Cientos de personas han muerto en la noche del lunes en un ataque aéreo contra un centro médico de Kabul. El Gobierno de los talibanes, que cifra en más de 400 muertos y 250 heridos el balance de víctimas, ha acusado del bombardeo a Pakistán, con quien mantiene desde hace semanas un conflicto armado fronterizo. Islamabad ha negado el ataque al complejo, un centro de rehabilitación para drogadictos, aunque sí admite que ha bombardeado “con precisión instalaciones militares e infraestructura de apoyo a los terroristas” en Kabul y en la provincia de Nangahar, en la frontera este del país. Naciones Unidas ha reclamado este martes una investigación “independiente” y “transparente” sobre la explosión.

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Publicado por:​EL PAÍS Edición América: el periódico global

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