Durante décadas, la salud pública fue uno de los pocos espacios donde la cooperación internacional logró imponerse a la lógica de bloques. La vigilancia epidemiológica, la investigación biomédica y la respuesta ante emergencias se construyeron sobre una premisa simple: los riesgos no reconocen fronteras. Cuando esa lógica se subordina a proyectos políticos nacionales, las consecuencias rara vez se detienen en un solo país. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Laura Fernández, candidata del Gobierno, será la próxima presidenta de Costa Rica tras arrasar en primera vuelta El penúltimo escándalo que planea sobre el Nobel de la Paz a María Corina Machado: filtraciones, espionaje y apuestas sospechosas