Liam Conejo, el niño ecuatoriano de cinco años al que los agentes del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) detuvieron junto a su padre el pasado 20 de enero, abandonó este sábado el centro de detención de la localidad de Dilley, al sur de San Antonio, en el que estaba recluido. Ambos abordaron a la mañana siguiente un avión rumbo a Minneapolis, la ciudad en la que viven mientras esperan la decisión sobre su petición de asilo. El sábado, un juez de Texas había ordenado su puesta en libertad. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas El sector textil argentino agoniza por la apertura de importaciones: “Es la peor crisis que hemos vivido” Jan Martínez Ahrens: “Nuestro trabajo es viralizar la verdad”