Los inversores se preparan para un conflicto en Oriente Próximo más prolongado y con cierres de producción que altere el equilibrio entre inflación y crecimiento. El sector energético, especialmente sensible a cualquier giro geopolítico, se ha convertido en el principal termómetro de ese nerviosismo reinante. El precio del barril de Brent supera los 94 dólares y el gas natural de referencia en Europa se dispara un 66% en la semana. El intento de las Bolsas por contener los recortes acumulados durante la semana, en plena ofensiva estadounidense-israelí contra Irán, apenas duró unas horas. Cada nueva declaración que llega desde Oriente Próximo —y cada advertencia lanzada desde la Casa Blanca— añade presión a unos mercados ya sacudidos por la incertidumbre. El sector energético, especialmente sensible a cualquier giro geopolítico, se ha convertido en el principal termómetro de ese nerviosismo.

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Publicado por:​EL PAÍS Edición América: el periódico global

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