Moldes y patrones similares, fondos radicalmente diferentes. De un año a otro, el mismo fotograma: los ojos rasgados y tristones de la número uno, Aryna Sabalenka, después de haber cedido otra vez en la final del Open de Australia. Esta vez, el origen de su frustración no es Madison Keys, sino otra pegadora de manual que sin hacer ruido, estridencia alguna ni participar de circos, sino sencillamente siendo ella misma, tan silenciosa, tan efectiva, se corona en Melbourne y levanta la mano: aquí, Elena Rybakina. Ella, por primera vez triunfadora en la cita oceánica, segunda en un Grand Slam: 6-4, 4-6 y 6-4, tras 2h 18m.

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UN 74% DE LOS PUNTOS, A MENOS DE 4 TIROS

“Todos tenemos altibajos, siempre creí que podía volver a mi nivel”, expuso Rybakina después de coronarse, cuando hace poco, recuerda, “muchos pensaban que tal vez nunca volvería a una final, o ni siquiera a ganar un trofeo. Pero todo es una cuestión de trabajo”.

Después de unos meses turbulentos, a raíz de los problemas derivados de la relación con su entrenador y la inestabilidad generada a su alrededor, la kazaja enderezó el rumbo en la recta final del curso pasado y tras superar el bache, reingresó en el top-10. Sin duda, su espacio natural.

En noviembre batió en Riad a Sabalenka en la final de la cita maestra y este sábado pudo otra vez con la número uno. “Hoy tenía que intentar ir a por todas, que evitar los peloteos largos”, indicó. A juzgar por la estadística, la vencedora cumplió.

De los 184 puntos disputados en la final, 136 se resolvieron en menos de cuatro tiros; 40 entre cuatro y ocho; y tan solo ocho por encima de nueve golpes. En esta última franja, Sabalenka se hizo con siete, de modo que la vía elegida por Rybakina era la apropiada para alcanzar el éxito.

Los enfrentamientos entre ambas se han convertido en un clásico moderno. De hecho, son los más recurrentes de los últimos tiempos. En total se han encontrado en 15 ocasiones, con un 8-7 favorable a la líder del circuito, que ha ganado tantos majors (4) como finales ha perdido (4).

Publicado por:​EL PAÍS Edición América: el periódico global

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