Como ciudadano que ha dedicado su vida al servicio público y que hoy padece el rigor del destierro, me dirijo al país en que nací y a la comunidad internacional, para fijar una posición inquebrantable ante la última maniobra de la ilegítima Asamblea Nacional: pretender disfrazar de “reconciliación” lo que no es más que un espectáculo de humillación pública maliciosa y cuidadosamente montado.

Seguir leyendo

Publicado por:​EL PAÍS Edición América: el periódico global

Por alerta