El viernes 2 de agosto de 2024, por la mañana, Kennedy Tejeda salió de su casa rumbo al comando de la Guardia Rural de Montalbán, en el estado Carabobo, a unos 200 kilómetros de Caracas. Buscaba averiguar el paradero de dos jóvenes de su comunidad que habían sido detenidos por manifestar contra el fraude de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales del 28 de julio. Lo recibió el guardia de turno. Tejeda preguntó cuándo debían presentarse los muchachos ante el tribunal correspondiente para asistir en su representación jurídica. El guardia le pidió que entrara a la comisaría y llamó al capitán. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Rubio asegura que Venezuela está mucho mejor de la captura de Maduro Israel registrará partes de Cisjordania como “propiedad del Estado” por primera vez desde 1967