El Mundial más norteamericano empezó con un zumbido prehispánico y terminó con el gringísimo Let’s go. Como una premonición, la caracola marina que servía igual para llamar a la lluvia que a la guerra, sonó esta vez para dar arranque a la primera Copa repartida entre los tres vecinos, Estados Unidos, México y Canadá. Los Tres Amigos, que no atraviesan precisamente el mejor momento de su amistad, tendrán cada uno su propia ceremonia de inauguración. La mexicana, en la que no estuvieron presentes ninguno de los tres presidentes de los países anfitriones, tuvo guiños decorativos prehispánicos, mucho español y bastante de inglés. Una ceremonia neutra para tiempos revueltos. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Lugares para comer y ver el Mundial en Ciudad de México De la Espriella hace campaña mostrando la cara de la farándula y ocultando la de los políticos