Comprar una obra de arte de uno de los artistas claves del siglo XXI o comprar un objeto que perteneció a uno de los actores más famosos de una generación. ¿Por cuál decidirse? Para quienes hayan participado en la subasta de bienes de Matthew Perry, no había por qué tomar una decisión: ambas iban de la mano. Este viernes, la venta a favor de su fundación póstuma celebrada por la casa Heritage Auctions ha permitido ambas, porque, para quien llegara con la billetera bien cargada, se han podido comprar guiones y objetos personales del fallecido intérprete, desde cocteleras a pósters, sillas, libros, antiguos teléfonos móviles o piezas de Lego, así como objetos de la serie Friends. Pero también obras de Pablo Picasso, Rob Pruitt, Greg Miller y, muy especialmente, dos del artista británico Banksy. Y una de ellas ha superado el millón de dólares. La venta total de la subasta ha logrado 2.216.000 dólares. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Una fuga de aire en la Estación Espacial Internacional obliga a los astronautas a refugiarse en una nave durante dos horas España pone la directa hacia el Mundial de Brasil