Los nombres para el Bluetooth los carga el diablo, como comprobaron los 190 pasajeros del avión que el sábado volaba a Palma de Mallorca desde el aeropuerto de Newark, en el Estado de Nueva Jersey, y que tuvieron que regresar a su destino por el nombre que uno de ellos había elegido para su dispositivo en el móvil. El responsable es un chico de 16 años, que ahora se enfrenta a las consecuencias jurídicas de su ocurrencia, según explicaron algunos pasajeros a varios medios. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, en directo | Irán suspende las negociaciones con EE UU hasta que Israel detenga su ofensiva en Líbano Trump da marcha atrás al fondo de 1.776 millones para compensar a sus aliados “perseguidos” por Biden